Cóndor, cóndor mallkus: Donde estás Enviado del padre sol? La madre tierra te necesita, tú eres nuestra esperanza…
Cóndor, cóndor sagrado. Ven, cuéntanos de Arak Pacha, nuestro señor de las alturas. Cuéntanos como es que las almas nos vigilan y nos cuidan.
Mi pueblo quiere saber donde estas, tráenos tu sabiduría, la que nos enseño a labrar la tierra, la que nos enseño a criar el ganado, la que nos enseño el secreto de la vida.
No nos castigues padre Sol, mi pueblo no te ofendió en tu morada en las alturas, fueron otros. Nosotros respetamos costumbres y enseñanzas. Nosotros no matamos al ganado por querer matar no más. Nosotros respetamos la tierra. Nosotros no desperdiciamos los frutos de los árboles. Nosotros guardamos las tradiciones de nuestros abuelos. Nosotros no humillamos al indio, porque es el hijo del sol. No somos nosotros los que te ofenden padrecito, son otros.
Sufrimos con tu dolor, padre Sol, tú nos entregaste el paraíso y lo estamos destruyendo. Te estamos matando, padrecito, porque si le sacan el agua al lago es tu sangre la que sacan. Porque si destruyen los árboles, son tus brazos los que cortan. Porque si matan al cóndor es tu corazón el que muere. Porque si golpean al indio, es a ti a quien golpean. Porque si ensucian el cielo, ensucian tu hogar. Porque si destruyen la tierra, eres tú quien sufre.
Vuelve a la tierra padre Sol, mi pueblo te necesita, tráenos tu sabiduría, tráenos tu alegría. Vuelve a la tierra, deja tu morada y ven a darnos tu calor.
Todavía esperamos al cóndor mensajero, todavía esperamos que llegues a visitarnos.
Danos la fuerza, vuelve a la tierra, mi pueblo te necesita, yo te necesito.
Vuelve padre sol, ayuda a mi madre tierra a volver a ser fértil y limpia. Esperaremos acá en las alturas, esperaremos que el cóndor vuelva a alzar el vuelo sobre nosotros. Vuelve a enseñarnos a vivir, vuelve a llenar la tierra con tu luz, no nos dejes, no te vayas, te esperamos, te necesitamos.
Cóndor, cóndor mallku, donde estás Enviado del padre Sol, cuéntanos de Arak Pacha, nuestro señor de las alturas…
negro

Precioso Hermano
Un abrazo
Ojala las tradiciones no las perdamos nunca